Partido de guante blanco entre Selaya y Gimnástica el domingo pasado.

Fue de esos partidos de antaño, de esos partidos en campo embarrado, con un campo muy pequeño, y con el público local metiendo mucha presión.

Creo que la Gimnástica hizo lo que pudo, aunque era casi obligatorio traerse los 3 puntos a Torrelavega, por la diferencia de nivel entre ambas plantillas y por la necesidad se seguir sumando de 3 en 3 para que el Laredo no se escape, pero esto es fútbol, y en la situación que se dio el partido el equipo no pudo hacer mucho más.

El inicio de la Gimnástica fue muy bueno, cuando el césped, o lo que quedaba de césped aun estaba practicable. Presión, juego y mucha verticalidad en los primeros minutos, pero se adelantaron los locales en jugada de estrategia, colgando un saque de banda al interior del área, cogiendo un rechace y por último aprovechando un despiste de marca de la defensa gimnástica.

Se marcó el gol del empate con mucho tiempo por delante, de echo al poco del gol de Chus del Prado, Cristian tuvo una ocasión muy clara, en una jugada de Hugo Vitienes en banda derecha, que centró, la defensa local no despejó, y Cristian llegando sólo desde atrás golpeó casi a puerta vacía con Marcelo batido, pero seguramente por el bote justo a la hora de golpear el esférico se fue alto cuando todos los torrelaveguenses cantaban gol.

El paso de los minutos jugaba en contra de la Gimnástica, el campo se embarraba, cada vez había menos césped, las piernas se cargaban y las fuerzas se acababan. 

Desgraciadamente se empató, se perdieron 2 puntos importantísimos, y el Laredo mete 5ª marcha, pero esto no está acabado, la Gimnástica ha pasado el tramo de calendario difícil, y es ahora cuando lo peor lo pasarán laredanos y delfines.

Así fue el partido de Selaya, un partido muy duro, de los de toda la vida, de los de barro y agua. VIVA EL FÚTBOL.

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