No, a los filiales en segunda división “b”.

Después de ver lo acontecido en los dos últimos meses y viendo que cada club solo mira por sus intereses más cortoplacistas, es la hora de abrir un melón que lleva cerrado 25 años en el fútbol español.
La RFEF está buscando fórmulas para acomodar a los equipos en una Segunda B que es catastrófica en su composición. Solo suben a segunda división cuatro equipos de ochenta, lo que la convierte en tapón para clubes de prestigio. De segunda división a primera suben tres de veintidós y de tercera división a segunda “b” ¡solo suben dieciocho de trescientos sesenta!

Ahora treinta equipos se han posicionado para reducir la categoría a dos grupos de veinte. Lo que obligaría a muchos equipos a jugar en una cuarta categoría sin aliciente.
Hay diecinueve filiales en Segunda “b”, -¡es casi un grupo entero!-, y muchos pagan el doble o el triple que un equipo normal. Su dinero no viene de sus recursos propios, sino de lo que ganan en primera division, produciendo un doping económico que ahoga a los equipos históricos como la Gimnástica, pero también a otros como el Barakaldo, el Pontevedra, o Racing de Ferrol. Todos estos clubes están condenados a categorías menores al no poder competir en sueldos con Barça “b”, Castilla, Bilbao Athletic, Real “b” o Villarreal “b”, que con facilidad llegan a los 8.000€ – 10.000€ al mes.
Ha llegado la hora de que los clubes históricos, y los modestos alcen la voz, y exijan que los filiales se hagan su liga de una vez, como hacen en Inglaterra. Y dejen las categorías semi profesionales a los equipos históricos y a los modestos.

A parte queda el número de equipos que deben de haber en la categoría de bronce del fútbol español. No es lógico tener 80, mientras en Francia hay 18, Alemania 20 o Inglaterra 24. Aunque una reducción perjudicaría claramente en la actualidad a la Gimnástica. Pero carece de lógica una categoría con 80 equipos donde incluso se está estudiando sumar 18 clubes más.

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