La Tribuna de Manolo Haro: “Una vez más, los jugadores mandan.”

Al menos, esa es la sensación que da tras el cambio de entrenador en la Gimnástica. La pésima imagen que dieron en Santillana me llena de dudas sobre la disposición de un equipo diametralmente opuesto al que dio un buen meneo al Tropezón, hasta el punto de que parecían dos formaciones completamente distintas. Pasó de ser un equipo temeroso, falto de confianza, como si le temblaran las piernas por temor al fallo, a convertirse en dominador, creando  las suficientes ocasiones para que solamente la mala suerte impidiera transformar en  una cómoda victoria.

Es como si la conexión técnico-jugadores no hubiera encontrado la tecla adecuada que tocar. Algo que no es nuevo en este caprichoso planeta-fútbol. ¡Cuántas veces hemos recordado aquello de que “a entrenador nuevo, victoria segura”! Ya sé que se me puede decir que el domingo todavía no se había producido el relevo, pero estábamos en ello. Al menos, Chiri ya estaba fuera, situación que puso al descubierto un cambio de imagen y si se me obliga de actitud, diametralmente opuesta.

Es posible que entre el personal se quiera negar la mayor. Lo siento, pero a lo visto y vivido hay que remitirse. ¿O no es cierto que nos han “vendido” un mejor equipo que el anterior, algo que acepto, salvo que hablemos más de nombres que de hombres, por aquello de algunas decepciones?

Me ha invadido más de una vez la duda de si esta plantilla está bien compensada o, si por el contrario, hay puestos con “overbooking” y otros escasos de efectivos, pero no me da más derecho que a opinar como gimnástico, ya que su formación corresponde al departamento técnico, que para eso está.

Después del prometedor encuentro ante el líder, vuelve la esperanza de recuperar a esa Gimnástica que todos deseamos. Que vaya encontrando el camino de acercamiento al lugar que nos corresponde. Y para eso, contamos con nuevo entrenador al que deseamos suerte, ya que su suerte será la nuestra.

¡Ah y que los jugadores manden en la dirección adecuada. Y que no se dejen influir negativamente por las reacciones de la grada, muchas veces cruel!

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