La Tribuna de Manolo Haro: “Presidentes en comisión de servicio.”

La Tribuna de Manolo Haro: “Presidentes en comisión de servicio.”

No voy a echar la vista atrás para recordar a los primeros presidentes de la Gimnástica. Sería muy largo desde Gabino Teira al actual, pero sí quiero recordar que hubo de todo, como en botica. Uno, por cuestión de calendario, ha conocido a unos cuantos. Por supuesto, de todas condiciones sociales, pero salvo excepciones, con un denominador común: todos han sido muy gimnásticos. Algo que en los últimos tiempos no ha hecho más que instalarnos en la duda. Suena raro, ¿verdad?. Pues un balance de urgencia o no tanto, nos dejaría fuera de ella a la vista de actitudes que, como mal menor, está suscitando malestar entre  los socios. Fíjense: ¡mal menor!. Y es que ante ocurrencias de todo tipo puede parecer exiguo.

Los últimos ejemplos nos sitúan en el vaivén de los carnets de abonado y sus saltos en los números con variantes anormales al no contemplarse el cambio por ausencias y que se están resolviendo al revés, es decir, aumentando el número de socio cuando debiera reducirse, como es lo normal. Los presidentes deben ser conscientes de que sus cargos son una especie de comisión de servicio. Sí. Servicio al Club al que acceden y al que deben entrega, trabajo, no solo palco. Tiene que moverse. Buscar. Organizar. Enfrentarse a los problemas de cara, sin dar la espalda y cada movimiento debe ser conocido por la masa social. Algo que últimamente (bueno y antes tampoco), no pasa. 

Por ejemplo, los acuerdos de patrocinio con un medio de comunicación, lo que implica una dependencia de información privilegiada en forma de exclusivas o cuando menos, primicias, en detrimento de otros que irían siempre detrás de lo que ocurre en el Club. Y, por supuesto, al contar con jefe (jefa en este caso) de prensa, supone ocultar todo aquello susceptible de crítica no admitida por quien maneja los hilos a conveniencia. Son muchas las cosas que no encajan en la forma de pensar y sentir de los gimnásticos que, como en mí caso, nos hemos relacionado con presidentes que lucharon por los intereses de “su”, “nuestra” Gimnástica por llevar dentro los colores blanquiazules. El choque generacional es imposible que recuerde ni siquiera conozca hombres que pasaron por la Presidencia como auténticos servidores. De mi cosecha y por relacionarme de alguna manera desde el desarrollo de mi profesión en medios como Alerta, La Gaceta del Norte, Cadena COPE, ONDA CERO, Vegavisión… durante el largo periodo de 45 años de información directa de la Decana, conocí a Gutiérrez de Cos, Cesar Macho, Ramón Obaya (¡cuantas operaciones de buenos traspasos en la época de don Ramón!), Jesús Collado, José Churiaque, Víctor Martín, Lorenzo Aranguren, Alejandro Campo (uno de los mejores sino el mejor de los que conocí), los hermanos Álvaro y Joaquín Ruiz, José Garcia, Abel Fernández…todos con sus defectos y virtudes pero entregados a la causa como auténticos gimnásticos. No puedo decir lo mismo de la última “entrega”, ya que sus contactos con la realidad de una entidad como la Gimnástica, llena de historia y prestigio, no se corresponden con la respuesta esperada, a la vista de la inhibición exhibida en la relación presidente-informador en mi tiempo en activo. Yo no me escondo. Pablo Sámano me cogió el teléfono una sola vez cuando le requerí intervención en mi último medio, TOP-Radio. Siempre estaba reunido. No quiero incluir en este apartado a Emilio Varela hijo, ya que a este chico le colocaron el “marrón” del año, pero el actual, Tomás Bustamante, es digno de un tratado en el colectivo de presidenciales. Con un servidor mantiene una “ley del silencio”, a pesar del intento por mi parte de allanarla. Y todo viene desde un disgusto que se llevó el hombre, cuando según él le perturbé sus vacaciones, ahora repetidas, pero sobre todo por mi gran culpa a la hora de desaprobar un viaje a Compostela en coches particulares de los futbolistas para hacer casi 1.000 kilómetros en el mismo día con un partido entre medio y el riesgo que ello entrañaba. “Prensa amarilla”, entendió, según palabras de su entonces y ya afortunadamente ex-entrenador. Pero…Una cosa. Y muy importante. Quiero dejar claro que separo conceptos en el sentido de que profeso un tremendo respeto a don Tomás Bustamante, persona física y veterinario de profesión, como lo hago con su padre, considerado un buen amigo personal, y el Presidente de la Gimnástica (cargo público y por ello sometido a juicios a favor y en contra y no solo a lo primero), a  MI Gimnástica a la que, subjetivamente creo que no está sirviendo como sería de desear. Lo siento, Presidente. Pero ya empezamos mal para un cargo de tanta importancia para un servidor autodenominándose usted “Tomasete”. ¡Anda, que mandar una invitación con el pseudónimo este como  Presidente de la R.S.Gimnástica de Torrelavega…!

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