La Tribuna de Manolo Haro: “Gimnástica, cuestión de sentimiento”.

La Tribuna de Manolo Haro: “Gimnástica, cuestión de sentimiento”.

Reconozco que hoy es uno de esos días en los que no sé por donde enfocar mi reflexión en esta Tribuna semanal. Pero ni debo ni quiero faltar a la cita que MARCADOR me propone y que me permite expresar lo que siento como gimnástico. Y si lo resumo en una sola palabra es sentimiento. “Estado afectivo del ánimo”, según la RAE (Se deja llevar por sus sentimientos). Me apropio de la declaración de principios de Marcos que, precisamente en ésta página, hace alarde de su sentimiento engrandecido desde sus 12 años con el valor que encierra por su corta edad, pero ejemplar para quienes no siempre sabemos o queremos compartir las dificultades de una competición que está llena de piedras en el camino. 

Nuestra Gimnástica no atraviesa por su mejor momento. Habría que ser necios para no verlo. Pero también para dejarnos llevar por un supuesto desencanto sin pararnos a pensar que las cosas no siempre salen como queremos. Es verdad. Se viene produciendo un bajón con respecto al brillante inicio donde llegamos a disfrutar de una amplia renta de puntos que paulatinamente se viene reduciendo peligrosamente, lo que nos hace mirar de reojo a los “fantasmas” de la temporada pasada. Es verdad que el principal problema viene dado de la sequía goleadora a pesar de contar con delanteros que teóricamente aportarían una mayor producción de cara a la portería contraria. Pero también es verdad que las ocasiones se multiplican; que se llega a meta contraria con frecuencia, lo que demuestra que lo que se dice olvidarse de jugar al fútbol, no se le ha olvidado a nuestros puntas. Por tanto, es cuestión de tiempo y paciencia, que el gol volverá. Lo que pasa es que la presión puede convertirse en ansiedad y eso ayuda poco. Como poco ayuda la exigencia, tan legítima como a veces excesiva, de una afición que quiere lo mejor para el equipo. Como todo el mundo.

Miren: me voy a permitir un eufemismo. Echemos un vistazo a los últimos resultados de equipos de las más altas esferas, plagados de megaestrellas supermillonarias y lo que han reflejado los diferentes marcadores. Me entienden, ¿no? Entonces, ¿no podemos ser un poco más pacientes con los nuestros, cuyas diferencias con los “otros” son extragalácticas? No pido que seamos conformistas con cualquier cosa, pero sí que entendamos que nuestros chavales son los primeros interesados en superar este “bache” que no debe confundirse con “crisis”. Créanme: desde el terreno de juego se nota el ambiente incómodo del aficionado, como también se notaría un estado de ánimo que ayudaría a mejorar. Pues eso: cuestión de sentimiento, ¿verdad, Marcos?.

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