Alberto, portero, llegó tu momento.

El ex del Cristo Atlético se marcó el mejor partido con la Gimnástica en el momento más difícil.

No hay nada más difícil en el mundo del fútbol como el puesto de portero. Ninguna demarcación sufre tanto la lupa del espectador, ni la ira de la gente tras un error. Si un delantero falla se le perdona, si un extremo no pone una bien en todo el partido la gente no se queda con eso, o incluso si un defensa falla en el marcaje a un delantero no será lo más recordado, pero amigo, si el portero se “come” una…..no se nos borra de la mente, ni lo perdonamos.

Alberto Martínez, nacido en Valladolid, demostró ser un valiente al venirse en diciembre del que por aquel entonces era el líder de la 3ª de Castilla y León, porque no jugaba todo lo que él quería. Se vino a más de 200 kilómetros de su casa sin tener ni mucho menos el puesto asegurado, pudiendo jugar aún menos de lo que lo hacía en su equipo de procedencia. Pero la confianza en sus cualidades y la ambición de vestir el escudo de un club histórico le hicieron tomar el mayor riesgo que hasta ahora ha realizado en su corta carrera deportiva.

Tuvo sus oportunidades y la verdad es que no tubo suerte. A esto se le sumó el crecimiento en la portería de un David Puras que con la llegada de Alberto metió 5ª marcha, su mejoría era evidente en el día a día. El de Solares se hizo con la titularidad merecida y se presentaba en el play-off como un fijo. Pero cosas del destino, y de la mala suerte en este caso para Puras, que se lesionó y tuvo que ser sustituido. Siempre dicen en estos casos que duele entrar al campo por la lesión de un compañero.

Muchos nos mostramos preocupados en la entrada de Alberto porque era un portero que en ese momento no tenía la confianza necesaria, venía sin jugar y las necesidades y las circunstancias hicieron que saltase al campo con aún una hora por delante, y ante un gran equipo, en un partido clave. Pero ahí estuvo, superó seguramente las expectativas y resolvió con sobresaliente en todo lo que el equipo le necesitó. Hizo una buena intervención y paró dos “mano a mano” (en la imagen superior la más clara), salvando al equipo de una derrota mayor y viajar a Madrid con la eliminatoria perdida. Fue clave.

David Puras se perderá el partido del próximo domingo y seguramente el resto de play-off (en caso de que se jueguen más eliminatorias, esperemos que no). Alberto, llegó tu momento, ese por el que fichaste por la Gimnástica de Torrelavega. El domingo en el Malecón te ganaste la confianza de los 4.000 espectadores de la grada, de todos tus compañeros y de tu entrenador.

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