Alberto Gómez, sancionado con 2 partidos tras su expulsión del pasado domingo en Anduva, pese al recurso de la R.S.Gimnástica. Aquí la resolución al completo.

Alberto se perderá los partidos ante Arenas de Getxo e Izarra.

El domingo ante el Mirandés Alberto Gómez fue expulsado en la primera parte con roja directa. Tras el partido el colegiado puso en el acta: “En el minuto 25 el jugador (10) Gomez Rodriguez, Alberto fue expulsado por el siguiente motivo: Dar un manotazo con la mano abierta en la cara de un adversario.”

RESOLUCIÓN

ANTECEDENTES

Primero.- El acta arbitral, en el apartado 1.- Jugadores (incidencias visitante), bajo el epígrafe B.- Expulsiones, literalmente transcrito, dice: “R.S. Gimnástica de Torrelavega: En el minuto 25, el jugador (10) Alberto Gómez Rodríguez fue expulsado por el siguiente motivo: Dar un manotazo con la mano abierta en la cara de un adversario”.

Segundo.- En tiempo y forma la representación del club R.S. Gimnástica formula escrito de alegaciones en el que manifiesta que el colegiado ha incurrido en un error al expulsar al citado jugador dado que en la prueba videográfica aportada se ve con claridad que no existe intención de dar un manotazo por parte de su jugador al jugador número 3 del equipo rival y que si hay contacto es fortuito por el empujón del jugador número 8 del Mirandés sobre el jugador expulsado no existiendo manotazo a mano abierta.

FUNDAMENTOS JURIDICOS

Primero.- De acuerdo con lo establecido en el artículo 236.1 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol, el árbitro dirige los partidos como autoridad deportiva “única e inapelable”, en el orden técnico. En desarrollo de dicha función, según dispone el artículo 237.2 e) del mismo Reglamento, procederá a “amonestar o expulsar, según la importancia de la falta, a todo futbolista que observe conducta incorrecta o proceda de modo inconveniente y asimismo a entrenadores, auxiliares y demás personas reglamentariamente afectadas”. Deberá, asimismo, “redactar de forma fiel, concisa, clara, objetiva y completa, el acta del encuentro, así como los informes ampliatorios que estime oportunos, remitiendo, con la mayor urgencia y por el procedimiento más rápido, una y otros, a las entidades y organismos competentes” (artículo 238, apartado b).

Segundo.- El acta arbitral se erige así en “medio documental necesario en el conjunto de la prueba de las infracciones a las reglas y normas deportivas” tal y como dispone el artículo 27.1 del Código Disciplinario de la RFEF. Además, no será posible revocar una decisión arbitral invocando una discrepancia en la interpretación de las Reglas del Juego, cuya competencia “única, exclusiva y definitiva” corresponde precisamente al colegiado según lo establecido por el artículo 111.3 del mismo Código Disciplinario. Únicamente si se aportase una prueba concluyente que permitiese afirmar la existencia de un error material manifiesto, debido a la inexistencia del hecho que ha quedado reflejado en el acta o a la patente arbitrariedad de la decisión arbitral, quebrará la presunción de veracidad de la que gozan las actas arbitrales a tener de lo dispuesto en los artículos 27.3 y 130.2 del mencionado Código Disciplinario de la RFEF.

Tal como expone el Tribunal Administrativo del Deporte en el expediente 14/18 bis: “…cuando el artículo 27 del Código Disciplinario de la RFEF señala que las decisiones del árbitro sobre hechos relacionados con el juego son “definitivas presumiéndose ciertas, salvo error material manifiesto” está permitiendo que el principio de invariabilidad (“definitiva”) del que goza la decisión arbitral a favor de la seguridad jurídica, en este caso, de las reglas del juego, pueda sin embargo mitigarse cuando concurriese un “error material manifiesto” en cuanto modalidad o subespecie del “error material”, es decir que se trate, como ha señalado el Tribunal Constitucional, cuando se ha referido a este término en las leyes procesales (vid. Artículos 214.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y 267.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial) de un error claro o patente, independientemente de toda opinión, valoración, interpretación o calificación jurídica que pueda hacerse”.

Tercero.- Dada la presunción de validez de las decisiones incluidas en el acta arbitral, corresponde al recurrente proporcionar pruebas adecuadas para demostrar que se ha producido “un error material manifiesto”, siendo doctrina sobradamente conocida del Tribunal Administrativo del Deporte la que declara la plena validez de la prueba videográfica como instrumento probatorio apto para desvirtuar el contenido del acta arbitral. Por su parte, corresponde al órgano disciplinario federativo la obligación de visionar y valorar el contenido de la grabación a fin de comprobar si el mismo se corresponde o no con las alegaciones del recurrente.

Cuarto.- Tras el examen de las alegaciones formuladas, y de la prueba videográfica aportada por el club recurrente, esta Jueza de Competición considera que la quiebra de la presunción de veracidad del acta arbitral no se produce en este caso dado que la mera discrepancia no es suficiente para que este órgano disciplinario sustituya la descripción del árbitro por lo manifestado por el club alegante, sino que han de ser pruebas que demuestren de manera concluyente su manifiesto error, circunstancia que no concurre en el presente caso ya que en el vídeo analizado, se puede observar, en primer lugar, como los jugadores con dorsal número 10 del Mirandés y de la Gimnástica disputan un balón que finalmente se va fuera y a continuación se encaran y se empujan mutuamente con las manos. Seguidamente y en segundo lugar, se van acercando jugadores de ambos equipos y el jugador amonestado se acerca a un jugador rival cuyo dorsal no se aprecia en las imágenes aportadas y le da un manotazo con su mano derecha, y aquél cae al suelo. Por lo tanto, lo observado en el vídeo es perfectamente compatible con el contenido del acta arbitral.

En cuanto a la observación realizada por el club de que no existe intención de dar un manotazo por parte del jugador expulsado debemos reiterar que no es misión de este órgano disciplinario valorar la intencionalidad o no de las acciones sancionadas pues la aplicación de las reglas del juego tan sólo compete al árbitro (art. 111.3 CD). Únicamente corresponde a esta Jueza de Competición valorar si existe o no un error material manifiesto, único supuesto en el que se desvirtuaría la presunción de veracidad del acta arbitral que tal como hemos expresado anteriormente no se produce en el presente procedimiento.

Es por ello que procede desestimar las alegaciones presentadas e imponer las consecuencias disciplinarias correspondientes que derivarían de la aplicación del artículo 123.2 del Código Disciplinario relativo a producirse de manera violenta al margen del juego o estando el juego detenido. JUEZA DE COMPETICIÓN Por lo anteriormente expuesto, esta Jueza de Competición, ACUERDA: Suspender por DOS PARTIDOS al jugador de la R.S. Gimnástica de Torrelavega, Alberto Gómez Rodríguez, por infracción del artículo 123.2 del Código Disciplinario de la RFEF, con multa accesoria al club en cuantía de 90 euros y de 100 € al futbolista, en aplicación del artículo 52.4 y 5 del mismo texto.

Leave a Reply

Your email address will not be published.