La Tribuna de Manolo Haro: “Una Gimnástica entre derechos y deberes.”

La Tribuna de Manolo Haro: “Una Gimnástica entre derechos y deberes.”

Todo ser humano estamos sometidos a derechos y deberes en todos los órdenes de la vida. Por no extenderme en eufemismos, me centraré en lo que tiene que ver con nuestra Gimnástica, que es lo que me ocupa en esta sección. Como derechos, disfrutar de apoyo, colaboración y respeto de socios y aficionados en general. Como deberes, ofrecer a ese colectivo lo mejor que puedan dar desde sus posibilidades que, como podemos comprender, depende de muchas cosas, tales como potencial deportivo, económico y, por supuesto, capacidad de gestión minimamente exigible a sus dirigentes y/o responsables.

En lo deportivo, ahí andamos últimamente, con una serie de vaivenes que a veces parece que el equipo se tambalea y otras muestra la cara “A” de sus posibilidades más prometedoras. En este apartado, celebramos una buena victoria ante un siempre difícil Castro, que sirve para mantener un duelo frente al vecino de Tanos con una diferencia de 3 puntos, tras desperdiciar una mayor y más cómoda. Queda un partido igualmente complicado frente al Rayo, para cerrar la primera vuelta y el año. Un nuevo triunfo significaría no solo mantener el liderato, sino marcar territorio con otro golpe de efecto y lo que vendría a suponer respecto a la moral de la tropa. Pero hay más. En el apartado de “deberes” se me antoja destacar las ocurrencias que de vez en cuando nacen en el seno de los dirigentes y/o responsables de nuestra gloriosa Decana. Por un lado, lanzan un reto a socios y aficionados en general dejando en sus manos el futuro económico del Club. ¡Como si no estuviéramos colaborando en la medida de nuestras posibilidades!. Y ellos, los dirigentes y/o responsables, ¿qué hacen?. ¿Dónde quedaron las promesas-ficción que traían bajo el brazo en su campaña electoral? Se supone que entre sus “deberes” se contempla la obligación de generar ingresos. ¿Cómo? ¿De donde? Eso formaría parte de sus objetivos presuntamente. Han llegado acuerdos o pactos con firmas que, supuestamente, aportarían dinero. Dinero que en realidad la masa social desconoce según parece, no alcanza para terminar la temporada. Algo tan peregrino que no solo aleja la posibilidad de un ascenso imprescindible para la supervivencia del club, sino para competir en la actualidad con un margen de confianza para plantilla y socios. ¿Tan incapaces son que lanzan un desconcertante S.O.S. a un colectivo mayoritariamente de pensionistas, auténticos gimnásticos de verdad, que bastante esfuerzo hacen para rascar parte de su pensión para el carnet? Y sus peticiones a empresarios y comerciantes, ¿solo por ser la Gimnástica, sin alguna compensación en forma de actos, campañas e iniciativas que den la sensación de que la falta de imaginación solo es aparente? 

Esos socios y aficionados en general a quienes las cabezas pensantes que rigen los destinos de nuestro equipo quieren responsabilizar del futuro económico que, en buena lógica, arrastraría a lo deportivo. “Alea jacta est”. 

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