El joven Dani Salas llama a la puerta de Pablo Lago después de los buenos minutos del domingo.

En sólo 22 minutos que jugó, creó más peligro que el resto del equipo en los 68 anteriores.

No estaba siendo un buen año para Dani Salas, tras romperse un dedo del pie en la recta final de pretemporada, lo que le tuvo alejado de sus compañeros en el arranque liguero.

El bueno de Dani, que se proclamó el curso pasado pichichi de todos los grupos de división de honor juvenil con el Bansander, se encuentra en su primer año de senior, en un equipo con veteranos en el ataque, en un histórico como la R.S.Gimnástica.

El pasado domingo, en un partido muy atascado del cuadro torrelaveguense, Pablo Lago le dio entrada en el campo en el minuto 68, debutando de esta manera en segunda división “b”. Y su actuación no pudo ser mejor. En esos 22 minutos se vieron gran parte de sus cualidades; desborde, potencia, velocidad y una rapidez tremenda a la hora de armar el golpeo. Estuvo muy cerca de conseguir el gol del empate en dos ocasiones. En la primera estrelló la pelota en la misma escuadra, y en la segunda la tuvo de vaselina, y en el rechace de cabeza donde el chaval buscó con ahínco dejar al menos un empate en el Malecón y poder salir por la puerta grande del feudo torrelaveguense.

Fue un aire fresco para la afición, en un jugador que puede jugar en banda o en la punta del ataque. Alternativas varias para su entrenador, que seguro tras lo que vimos todos el domingo contará más con él a partir de ahora.

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